exhibition

Del Prete: obras de patrimonio

29 de mayo - 18 de junio, 1990

Museo de Arte Moderno 
Juan Del Prete 
Junio 1990


Juan Del Prete fue el solo y los muchos pintores que se reúnen en esta muestra en la que el Museo de Arte Moderno suma las obras del gran artista que atesora su patrimonio. Uno, muchos y todos los que durante su larga vida quiso ser, permanentemente curioso, inquieto, vital, indagador, definitivamente libre, exaltado, como si hubiera estado marcado por una juventud incesante y acuciante. Subversiva y transgresora además, si de abrirle caminos al arte se trataba. 

Esta actitud habría de depararle no pocas criticas. De los abstractos cuando quiso ser figurativo, de los figurativos cuando simultáneamente regresaba a la abstracción, como si la elección de determina dos lenguajes no dependiera exclusivamente de lo que quería decir con él. Por eso no hubo posibilidad que no transitara, sin que uno solo de sus pasos se contradijera con el precedente o con el que habría de seguirlo. Esa fue su actitud, hasta sus últimos días, generosamente traspuestos ya las ocho décadas de vida. 

Pero sería muy fácil explicar ese constante ejercicio de la libertad como algo que le fuera tan natural como respirar o echar a andar. Juan Del Prete estaba dotado, es cierto, para que ningún obstáculo le recortara su torrentosa incesancia, ni rigores formales, ni teorías a priori, ni superposiciones o caminos recorridos por otros, ni recatos de ninguna especie ya fueran conceptuales, visuales, táctiles, ya se refirieran al material usado o a la imagen que aparecía sobre el soporte. Es cierto, debe repetirse, que Juan Del Prete era una artista inclasificable, voluntario exiliado de cualquier etiqueta o encasillamiento. Pero no se le regalaba nada, ni siquiera ese sentido de la libertad, que lo enfrentaba a tantas cosas. Le hizo falta siempre recurrir a la sana fortaleza de su espíritu, de su poderoso temperamento. De allí que el panorama de su obra -y estas obras expuestas por el MAM constituyen una suficiente reseña para demostrarlo- sea verdaderamente titánico. Y al mismo tiempo gozoso, como son siempre las buenas victorias.

Osiris Chierico

Texto del folleto de la exposición Del Prete: obras de patrimonio.
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