Carlos Páez Vilaró
La exuberante personalidad de Carlos Páez Vilaró ha sido causa de demora en la justa valoración de su obra como pintor. Lo versátil asombra y desconcierta. Ceramista, escultor, pintor, muralista, músico y escritor son vocaciones que suelen darse en el mundo moderno diferenciadas y encasillables; en el Renacimiento en vez, solía ser lo normal. La muy mentada especialización de nuestra civilización tecnológica lleva implícita cierto aborrecimiento a la integración de lo humano y en consecuencia hace sospechoso de diletantismo a quien desafía estos cánones. A pesar de ello nótase una saludable reacción en este sentido. Para no hablar del caso obvio de Picasso, con quien Páez tiene puntos de afinidad, comienzan a aparecer artistas pensadores (Mondrian, Klee, Le Corbousier) que se sienten menos constreñidos en dar libre curso a su expresión en campos dispares que van de lo plástico a lo literario y aún a lo científico, bien ejemplificado en la nueva arquitectura. Los argentinos somos aún un tanto tímidos en este sentido. Cuesta plantear aquí la valoración de un Seoane como poeta, que lo es y muy bueno, del mismo modo que se mira con desconfianza los dibujos de algún escritor poeta. Comprender la novísima actitud integrativa es habitar la dimensión del hombre nuevo. En esta dimensión se mueve sin complejos Carlos Paez. Su obra múltiple adquiere así distintos niveles de madurez que exigen agudizar la opinión crítica. Como pintor de caballete me atrevo a afirmar que su ingreso entre los valores indiscutibles del arte rioplatense es de reciente data. Precedido por una labor de ceramista maduro, de muralista titánico, recién ahora su pintura adquiere esa calidad que con justicia exigimos nosotros para admitir al auténtico pintor, al pintor de raza. Es grande la satisfacción de constatar este arribo; no ha sido fácil, ni improvisado; su resultado nos engalana a todos los que vivimos lo rioplatense como unidad cultural. Tengo confianza en que el público de Buenos Aires sabrá apreciar las recias imágenes de Páez Vilaró que dicen claro de una virilidad madura de proyección segura en el mundo del mañana.
Rafael Squirru
Director del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires
Texto del catálogo de la exposición Carlos Páez Vilaró.