Decía San Ignacio de Loyola que cuando las empresas por él iniciadas topaban con serias dificultades, señal era que se trataba de algo importante, ya que cuando intentase hacer a la mayor gloria de Dios, el diablo siempre mete la cola.
Por cierto que esta exposición internacional, preámbulo de la actividad futura que desarrollaremos ha debido superar muchas dificultades para materializarse en el plano de la realidad. Ha sido necesaria la alianza de todas las fuerzas culturales que actúan en el país para dar este fruto. La Comisión Nacional Ejecutiva del 150 Aniversario de la Revolución de Mayo, la Dirección General de Cultura, la Dirección de Relaciones Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores y finalmente la Secretaria de Cultura de la Municipalidad, quienes han recogido a su vez la generosísima colaboración de los gobiernos de aquellos países que han respondido a nuestra invitación, los que han afrontado gastos y preocupaciones para estar presentes en esta fiesta; a todos ellos así como a los coleccionistas e instituciones particulares que han facilitado sus obras, vaya nuestro sincero y profundo agradecimiento.
Quede aclarado que esta no es una exposición de pintura y escultura más; trátase de la concreción de una aspiración nacional que como todo lo auténticamente nacional nace a la luz con los dolores del parto. Hablar del Museo de Arte Moderno de Bs. As. tampoco es hablar de una institución mas, es un nuevo palacio para alojar a la nueva musa, es la casa nueva para el hombre nuevo. Nuestra posición es afirmativa: no hemos elegido mimetizarnos para quedar bien. El nuevo estilo nos nace como una consecuencia inevitable de esta nueva sensibilidad. El arte nuevo afecta la moral y las decisiones de gobierno, porque el hombre es una integridad y lo que hace a un aspecto de su cultura hace a lo esencial de su hombría. No impulsamos un arte nuevo con el esteticismo de los que se alejan de la realidad de nuestra doliente condición de seres humanos, caídos pero perfectibles. Nuestro mensaje no es pesimista; sabemos que el sufrimiento es parte de la realidad que nos toca asimilar, pero también sabemos de la felicidad como un premio que nos toca conquistar. La felicidad exige el valor y el sacrificio; no confundimos felicidad con el goce sensual al que no condenamos.
Generosidad, valor, ternura son características del hombre nuevo que afloran en el arte nuevo, el aspecto peligroso del nacionalismo queda superado en exposiciones como ésta; el aspecto sano se afirma indicándonos que todo lo profundo tiene raíces en algún lado.
La República Argentina, lo suficientemente madura como para convocar a esta fiesta espiritual en 1960, sabrá superar cualquier escollo para cumplir el alto destino que le marcan sus estrellas.
Rafael Squirru
Director del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires - Noviembre 1960
Texto del catálogo de la exposición Primera Exposición Internacional de Arte Moderno, Argentina 1960.