París sigue siendo la meta para muchos pintores. Los centros de vanguardia y los mercados de arte que en los últimos años orientaron en diferentes direcciones el interés de los artistas argentinos, atraídos por Nueva York, Tokio, Milán, Ámsterdam o Londres, no borraron una historia de veinte siglos ni cambiaron el emplazamiento de la capital de Francia.
Creo que es esta la razón principal del éxito del Premio Braque que, nacido del rico programa de intercambio cultural que cumple la Embajada Francesa en nuestro país, se está afirmando al mismo tiempo como un estímulo a los más jóvenes y un prestigioso galardón a los que ya encontraron su camino y su lenguaje.
El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires presentó el primer Premio Braque en 1963. El espacio que ocupó entonces fue la mitad del que se le asigna en esta oportunidad. Esto es fiel reflejo no solamente de la importancia que le reconoce el Museo sino también del vivo interés despertado entre los artistas, la crítica y el público.
El Museo de Arte Moderno no hace en este caso sino captar el pulso del interés, y cumplir su función de recibir y trasmitir lo que vive y palpita en el mundo que lo rodea. Pone así de relieve ante la consideración general este tipo de iniciativas, que tanto contribuyen a la cultura y a la comunicación entre los pueblos.
Buenos Aires, abril de 1965.
Hugo Parpagnoli
Texto del catálogo de la exposición Premio Georges Braque.