exposición

Barreda

22 de septiembre - 10 de octubre, 1964

Presente bajo nuestro mundo diario, está aquel otro de profundidades. grises, tristes, el mundo de los viejos rincones y maderas gastadas, de muros desconchados y puertas sin dientes.
Un mundo que en nuestra realidad americana es omnipresente, mayoritario.
Si queremos mirar sin anteojos rosados, podemos descubrir y penetrar en su extraña belleza. Podemos vivirla con su color a tierra y su olor a humedad, en las viejas escuelas, en los murallones de solitarias calles, en las grietas de algún convento, en los patios sombríos y silenciosos.
Ese mundo "no está a la moda", como no lo está la verdad cruda y sí sus ropajes y adornos. Como no está a la moda, muchos no saben qué hacer con él y entonces es más cómodo ignorarlo. Hacer arte con él es difícil, porque su lenguaje es crudo y descarnado. Sus formas no son "bonitas", son verdaderas.
En estos días, se prefiere crear formas que expresen realidades artificiales, realidades de revista de arte, con fórmulas espectaculares y cansadas, que no sirven para pintar la tierra en el barro de la realidad desnuda.
Ese mundo fascinante es de color pardo gris, los otros colores no caben en él, porque estarían fuera de lugar, como una risa en un duelo. Ese mundo existe y se pinta con negro.

ERNESTO BARREDA

Texto del catálogo de la exposición Barreda.
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