El hombre antes del hombre
La idea de esta exposición surgió durante un entremeto en un recital de danzas de Graciela Martínez.
"Hay que hacer algo", me dijo Marta Minujin, "Hay que sacudir un poco a un mucho a este ambiente antes que nos trague a todos en la grisalla de su indiferencia, de su derrotismo; resumiendo, hay que afirmar la vida."
En el acto brotó Santantonin y la cosa se puso en marcha.
El hombre argentino es la versión agudizada del hombre en crisis.
En nuestro continente se escuchan con insistente porfía ecos del Viva la muerte, pero no ya con el sentido ritual de propiciar las cosechas, de impetrar al cosmos para obtener mayor fuerza vital. La muerte se nos instala en la evasión de nuestro propio ser; nos estamos muriendo porque nos negamos a ser lo que debemos ser; nos negamos a ser lo que somos, a vernos tal como somos.
Los argentinos estamos paralizados por el miedo, el miedo de nosotros mismos.
Este terror, este complejo paralizante es en gran parte cobardía en asumir nuestro pasado, en asumir nuestro pasado aquí y ahora.
La Argentina no quiere ver sus desnudeces frente al espejo; no quiere verse en continente, no quiere verse en criolla, la Argentina tiene miedo a la vida, porque sus hombres tienen miedo a sus plantas, a su río, a su mar, a su soledad, a su pueblo.
Esta situación límite del argentino es precisamente Ia que da mayor valor universal a su problemática. Ya Keyserling dijo en su Diario "El hombre no es solamente hombre; sino que al mismo tiempo y con diferentes partes de su esencia es animal, planta, roca y mar. Pero rara vez tiene conciencia de ello y solo sabe sentir como hombre. Mas si aprende a identificarse con lo que en apariencia vive fuera de él, puede entonces producirlo igualmente."
Al hablar pues del hombre antes del hombre lo que ha querido significarse es un intento de expansión de la conciencia, una incursión aventurada para asumir no ya este pasado y esta realidad inmediata que nos circunda, sino toda la realidad pasada, aún aquella anterior a la presencia del hombre-hombre que hoy conocemos.
La ciencia nos dice que la vida precede al hombre, y que la planta no es más que transición entre el mineral y formas más organizadas de un mismo principio, una misma energía primordial.
Establecer contacto imaginativo, proyectar imágenes en ese mundo es tarea imprescindible de quienes aspiren a insertarse en un auténtico presente.
Los hombres de hoy precisan un sacudón geológico, un sacudón de geología espiritual; necesitan reconocerse en lo más bajo; solamente así podrán llegar a lo más alto, solamente así podrán comprender que “lo más bajo no es lo más bajo”.
Que todo estadio vivido en plenitud, es lo más alto.
Que lo verdaderamente bajo y deleznable es la imperfección, la amputación dentro de cualquier estadio, aun el pretendidamente más elevado.
La rosa, símbolo místico de la perfección, es infinitamente más inteligente que un mal profesor de metafísica; la roca infinitamente más sensible que un mal esteta.
Quisiera que esta lección de humildad, beneficiase a todos.
RAFAEL SQUIRRU
Director del Museo de Arte Moderno
de Buenos Aires
Texto del folleto de la exposición El hombre antes del hombre.
*Documentación fechada erróneamente dentro del archivo como 1961. Documento original producido en 1962.