BERNI
Antonio Berni es sin lugar a dudas uno de los grandes artistas argentinos. Su militancia plástica en el realismo social le alejó de aquellos primeros camaradas de ruta con los que expuso sus experiencias surrealistas: Butler, Basaldúa, Raquel Forner... Estamos acostumbrados a verlo a Berni en función de esa modalidad que hizo tan propia y nos cuesta arrancarnos de sus “cabecitas” para juzgarlo en función de sus nuevos planteos.
La exposición última de Van Riel provocó algo de escándalo. El “collage” con la pareja de los novios, las reses del viejo Rembrandt replanteadas en función de “brutismo” son a todas luces difíciles de digerir. Así como hay un “arte otro” también existe un “arte bruto” y es allí donde se ubica el Antonio Berni de hoy. Este “arte bruto” es agresivo, su misión es cachetear al espectador, gritarle desaforadamente lo que está ocurriendo, zamarrearlo en su apoltronamiento para despertarlo de la satánica indiferencia que sigue siendo el peor de ledos los pecados. Sin proponérselo, Berni apela en su didáctica al toque Zen: el golpe, el sacudón.
Los utensilios de cocina que ahora nos muestra trasuntan la grasa barata de los, comestibles que allí se manipulean, a veces la lata de aceite asoma junto a ellos entonando un himno espeso de fritura o ensalada mixta. No son las ollas del Waldorf Astoria, una mano callosa las maneja, una mano que es un toque de atención para los que viven sin estrecharla.
Los paisajes de Villa Tachito, el sol que desciende herrumbrado de hojalata sobre un ciruja que no vemos, han sido fijados con mano maestra sobre la superficie del hecho plástico; el sabio pintor ha jugado sus elementos como un ajedrecista, sin apasionamiento, dejando espacio para lo que también hay de poesía en todo eso. Las distantes constelaciones traen la presencia del infinito, para recordarnos que más allá de toda miseria otro orden nos indica el camino a seguir.
Tengo particular satisfacción en poder acompañar con estas pálidas líneas a este gigantesco trabajador en el arte que es Antonio Berni.
RAFAEL SQUIRRU
Director del Museo de Arte Moderno
de Buenos Aires
Texto del catálogo de la exposición Berni.