El escenógrafo Luis Diego Pedreira es arquitecto. Y no resulta ésta mera referencia a un título universitario: Pedreira no cuelga telas pintadas, sino que construye. Cada una de sus escenografías, hasta la más simple, soluciona así problemas fundamentales de estructura, valorizando el volumen y las luces en el recinto escénico.
Estéticamente atento a las necesidades distintas de cada texto dramático, Pedreira crea ámbitos imprescindibles, donde la acción de los intérpretes se mueve con naturalidad. Ante sus escenografías, los actores saben que no pueden resolverse sino como él las ha hecho. Recuerdo: Los chismes de las mujeres, Los bandidos, Acuérdate del ángel, Lucy Crown, El inmoralista, mi Narcisa Garay, mujer para llorar.
Definitoria y ejemplar, por tanto, esta exposición de trabajos de Pedreira. Los bocetos aparecen aquí como uno de los medios para llegar a la realización; un medio tan funcional como las plantas, elaboradas -para los ojos profanos- con abrumadora precisión de elementos. Medios para un resultado que se aprecia en plenitud cuando el espectador se enfrenta al escenario, a la suma de logros coincidentes que imponen magia y la matemática del creador.
Pedreira, lúcido escenógrafo en tarea renovadora y perdurable, clásico y actualísimo.
JUAN CARLOS GHIANO.
Texto del catálogo de la exposición Luis Diego Pedreira: 10 años en el teatro 1950-1960.