exposición

Primera exposición flotante de cincuenta pintores argentinos

28 de septiembre, 1956 - 21 de febrero, 1957

Presentación

No es fácil penetrar el alma de nuestro vecino cotidiano. Dejando a un lado la cuestión de nuestro poder de penetración, el hecho es que la realidad yace siempre oculta bajo formas que engañan en la medida de su obviedad.
Muchos considerarán al ropaje del mayor número de los pintores argentinos derivado de una u otra escuela europea; algunos sonreirán ante el hecho obvio de la paternidad de Picasso, de Klee o de Mondrian, buscarán afanosamente el toque folklórico y se sentirán defraudados ante la ausencia casi total de gauchos de amplio sombrero o bellas señoritas o indios pintorescos.
Muchos viajeros han llegado a nuestras orillas, sólo unos pocos han atisbado más alla de nuestros disfraces, que llevamos como todos los hombres, tan sólo quizá, con un poco más de vergüenza.
Los amigos han aplaudido, los enemigos silbado.
Somos susceptibles, sentimos nuestra desnudez, no somos inocentes, hemos probado la manzana.
Aunque recientemente nacidos, no somos terriblemente jóvenes y a menudo encontramos a nuestros antepasados latinos maravillosamente ingénuos y sentimos nostalgia por nuestra juventud que tuvo lugar en alguna otra parte, antes de que nos tocara nacer.
La sabiduría no es precisamente el tesoro de los jóvenes, el hombre nuevo no es el adolescente; es aquel nacido para la nueva vida. Nosotros los argentinos sentimos una vocación especial por esa existencia que trasciende las formas: por lo tanto observador, míranos dos veces en los ojos antes de juzgar nuestro espíritu huidizo, misterioso hasta para nosotros mismos.

Rafael F. Squirru
Director del Museo de Arte Moderno
de Buenos Aires


Texto del folleto de la exposición Primera exposición flotante de cincuenta pintores argentinos.
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