ENRIQUE BOSTELMANN
Descaminados estaríamos si vemos experimentalismo y tal vez desconcierto en la diversidad de técnicas que utiliza Enrique Bostelmann y en la consecuente variedad de productos que él presenta. Hay experimentación, sin duda. Pero no el experimento por sí mismo ni por la novedad. Experimenta con conocimiento de causa. Estamos ante las búsquedas emprendidas por un artista, cuya visión capta con acierto los problemas artísticos de nuestro tiempo y el papel que en ellos le toca desempeñar a la fotografía. Pero no solamente los capta: los siente, medita y se aboca a ellos, hasta ir más allá de la fotografía como un objeto de arte que fragmenta y fija la realidad en una imagen. En un esfuerzo de síntesis, diríamos que toma el camino contrario al de una gran mayoría de artistas fotógrafos.
Quienes hemos seguido su trayectoria artística, conocemos sus iniciales preocupaciones por enfocar escenas de connotaciones socioeconómicas que impartan una artística dramaticidad a su fotografía, aunque también prestaba atención a las realidades cromáticas y matéricas de la vida diaria. Cuando hoy va hacia la fotografía pura, lo hace para tornar más matérica la materia, más lumínica la luz, más cromático el color como dándole vida independiente y haciéndola hablar. En otras palabras, descobija ese hiperrealismo que muchos fotógrafos todavía esconden bajo las sutilezas compositivas y lumínicas de la imagen, no obstante haber sido ya visto y adoptado por algunos pintores. Como ejemplo del hiperrealismo de Bostelmann están los papeles, cuya imagen fotográfica es más real que el papel mismo superpuesto o yuxtapuesto.
En nuestros días todavía andan frescas las nuevas artes que lejos de producir objetos de arte, se limitan a insertar la estructura artístico-visual en estructuras tecnológicas (diseño industrial y las artes gráficas) y las nuevas manifestaciones que la entrelazan con otras estructuras artísticas (happenings, ambientaciones, conceptualismos). Pues bien, Bostelmann advierte las razones de estas actividades artísticas y se echa a insertar la imagen fotográfica en otras estructuras artísticas. La toma propiamente como un medio de producción artística. Surge, entonces, la variedad de técnicas y de productos: 1. Los ensamblajes de fotos sobre un plano independiente. 2. Las metáforas visuales a través de un título que designa semejanzas o analogías de la imagen fotográfica de una realidad (Mariposas, Punch). 3. La reestructuración artística de los fragmentos de una misma imagen (ritmo con materia orgánica). 4. La confrontación de la imagen con la realidad fotografiada (papeles). 5. La búsqueda de nuevos aspectos de la realidad (orografía del cuerpo humano). 6. Los esporádicos ensamblajes escultóricos ○ tridimensionales.
En síntesis, Bostelmann supera artísticamente la fragmentación y el aislamiento inherentes a la fotografía. Para ello exalta la simultaneidad y la sucesión de la realidad y, por ende, de las imágenes. En buena cuenta, logra enfatizar el distanciamiento que hay y debe conservarse entre la realidad y su imagen fotográfica, pues estamos habituados a identificarlas. Va así hacia un realismo conceptual y táctil. Para Bostelmann la realidad no es únicamente visual, también es conceptual y táctil. Se atiene, por lo menos, a lo visivo-táctil de las imágenes, esto es, a los efectos táctiles de la visión. De allí también el conceptualismo de muchas de sus obras y el título de su exposición "Fotomorfosis''. Es, en fin, un artista que no sólo siente el mundo así mismo: escudriña y razona su variedad y simultaneidad; lo mismo hace con el arte en cuanto a las posibilidades sensitivas y a los alcances comunicativos de la inserción de la imagen fotográfica.
México, D.F., septiembre 1978.
Juan Acha
Texto del catálogo de la exposición Enrique Bostelmann: fotomorfosis.