Hildelberto Aníbal Fernández señala su presencia en la plástica tucumana con las características netas de quien entiende la creación estética como un acto humano regido por el "obstinado rigor" leonardesco. Ese criterio, adoptado unánimemente por todos los creadores que han tenido o tienen alguna significación en la cultura, resulta en su caso destacable; porque se manifiesta en plena juventud, cuando la prisa por la expresión, por la reafirmación del ser y del estar en el tiempo y en el mundo suele dar a la acción ese matiz de apresura miento, muchas veces negativo o frustrante. Sorprende por ello y admira ver como este joven artista de 24 años escasos, encara su obra con un evidente deseo de lograr la máxima perfección plástica, sin vacilar ante el esfuerzo y con una voluntad de trabajo que no decae y se resuelve, en último término, en una claridad de las estructuras plásticas que enuncia, digna de los mejores elogios.
Pintor nato, la luz y el color adquieren en sus realizaciones los límpidos perfiles de la cosa lograda y objetivan, paralelamente, ideas e ideales. No creo que sea éste el momento de emitir opiniones o formular juicios sobre el arte de este pintor, que va conformando su destino con la serenidad y la mesura de la madurez y el luminoso equilibrio de una juventud entregada por entero a la búsqueda de las armonías trascendentes.
Pero es preciso recordar que muchas de sus realizaciones tienen ya el tono de lo definitivo y que la senda que transita para encontrar la forma más ajustada de expresar por la pintura su profundo intimismo le asegura, por sí misma, seguros éxitos venideros.
En Tucumán, Hildelberto Aníbal Fernández es un artista de méritos reconocidos. No es aventurado afirmar que en un futuro próximo, su nombre será también incluido en los primeros planos del arte argentino contemporáneo.
Tucumán. Abril de 1978.
Ramón Alberto Pérez
Texto del catálogo de la exposición Hildelberto A. Fernández.