GITI NEUMAN: PINTORA DEL ECUADOR EN BUENOS AIRES
Ecuador es un "pequeño" país y el de los mosaicos más hermosos que integran la carpeta de países de Sudamérica. Ubicado entre el Perú, Colombia K el Océano Pací-fico, 270.670 Km2 y alrededor de 7.000.000 de habitantes. Sus climas de costas, de valles, altiplanicies y severos y enhiestos picos de montaña, ofrece una variedad climática que le hace preferencial, para todo tipo de gustos estacionales y sus variedades. Los envenenadores o infeccionadores no lograron al presente atosigar al pueblo ecuatoriano de racismos y ponzoñas políticas, de “pueblos superiores” e “inferiores” o “liberados” y otras seudas divisiones.
Mi Gobierno, que anhela unir a los pueblos de América y con especialidad a los hispanoamericanos en un sólido contexto económico, social político y cultural artístico, porque así conviene a los intereses y a la salud del mosaico americanista desde los orígenes de la independencia y del continente. Nos posibilita apreciar el arte de Giti Neuman, como un exponente y prueba de esa unidad acerquista. En la valoración de la obra de esa meritoria artista, Giti Neuman, cuyas telas aquí exhibimos y apreciamos, se prueba que puede debutar y exitosamente aquí o en Ios grandes emporios culturales y artísticos de las ciudades continentales de Brasil, Chile, Uruguay. Paraguay, México, como en Europa: París, Roma, Berlín o en Washington.
EMERITA PINTORA DEL ECUADOR PARA EL UNIVERSO
Los comentarios críticos que le acompañan, como el Tomo ll de la Editorial Salvat, de "El Tiempo" de Bogotá de Gloria Valencia Diago, de Leonardo Barriga López, del doctor Carlos de la Torre Reyes o de Saint Louis Post Dispatch, etc. ..., así lo establecen, para el encomio y los merecimientos de la ecuatoriana.
COMO ES SU PINTURA DESDE EL PUNTO DE VISTA CRITICO
De avanzada pero articulada sobre un conocimiento artesanal riguroso, y ponderable accionar dibujístico. Su poderoso oficio le permite el dominio de la materia; sin estos elementos básicos, no hay obras de arte. Alto, ancho y profundidad, deben ser manejados con nivel y equilibrio, sea Leonardo, Picasso, Gorki o Berni y Kósice, que los maneje. Miren si no y analicen su obra “El soñador”.
Partimos que una obra puede ser destacada, señalada y estudiada, desde cualquiera de esas dimensiones Tanto es obra de arte cuando pintas la piel del mar o su empuje. Supongamos que Giti rebana un trozo de mar y pintara la parte rebanada o su costado, no es acaso tan importante como su largo y ancho. Qué sucede si se pintara las máculas del infinito o la fuerza coloidal del “eterno creativo” …
El pintor le es dable penetrar en peculiaridad y profundidad, a la materia génesis o genética... ¿no es hermoso que nos muestren el fruto de su indagación-hallazgo y asombro?... ¿o está prohibido pintar el asombro? ...
El genio del pintor creador no tiene vallas ni fronteras. Las gamas de la pintura involucran faces, y momentos, que el tiempo en su piel atestiguan. Ya la epidermis del Universo ha sido tratada y aprovechada hasta la excelencia. Vea los titulares de la obra de Giti: "Humanoide", Hambre". Es muy fácil pintar árboles y vacas, otra temática golpea o Ilama al corazón del artista pródigo y a su humanidad. Todo gran pintor es investigador... y descubridor, Benjamín Carrión dice de esa pintura hondamente vital y de eso se trata, vitalidad vertical: vitalidad penetrada, de adentro hacia afuera, estremecida, en eso está el poder creativo de Giti Neuman. Ayudémosla a lograrlo. Esos son los nuevos y conspicuos caminos que necesita la humanidad nueva, Giti Neuman pintora en profundidad.
Calar hondo en todas las solicitudes de los pueblos nuestros, de ahora y en ese mismo momento, y es de lograr y alcanzar esa profundidad en las artes tal como en la economía... que es también un arte.
Observen la magnitud conferida a sus trabajos mediante un tratamiento especial de la materia. La doctora Hilde Brunch en su libro Guía de Padres perplejos, en la página 192 dice: “De algunos de los trabajos psicológicos más fantasiosos se desprende la sensación de que la vida humana no es sino una masa de sentimientos que flotan en el vacío, desprovistos de sustancia y de un cuerpo material” …
Obsérvese las obras de Giti. Es materia incipiente y de características coloidales. Es el principio de donde emerge lo formal. Débese entonces comprender que lo informal es característica formal de lo informal, concretado en obra y suscitado en convivencias. Sin una poderosa intuición, sería tarea inocua lograrlo y después comprenderlo. Claro está, no es pintura fácil. Como las altas matemáticas no es la tabla de multiplicar. Los astronautas al observar maculeones en el espacio, les sorprendió los poderes que poseían, como ser el de provocar sismos y maremotos en nuestra Tierra. Con lo que se aclara mucho el concepto y sus tres instancias: lo formal, lo informal y lo aformal. ¿Sorprende por ser las dos primeras producto del intelecto y la última de la naturaleza?
En las pinturas de Giti Neuman postulan una especie de primitivismo casi virgen e hípico tribal. Tal como suelen aparecer en las cuevas de Altamira, Lescaux y aquí en las Américas, Valle de la Luna. El modo de trazar la línea dibujística tipo magicista, y el cuerpo o la masa le proporciona la misma materia arcillosa, en la que se afinca el dibujo y muerde la metáfora. El tratamiento que confiere a las montañas y rocas de esbirros, están sentenciadas de luminosidades, de brillos, semejantes al halo antiguo de los demiurgos y celestiales las alfanje de fuego; a tal que rodeaba al “sné” “zarza ardiente” sin quemarse. Para explicar sus “caballos” eso es tan difícil como explicar la concreción de las nubes y su dispersión en aguas, sin lo cual la vida en los planetas es imposible. Y es porque “la vida” de la cosa de “arte” es completamente improcedente con el vocabulario de un mundo tridimencionalista. Solamente un milagro. ¿Mas qué es un milagro? Todos ustedes saben que se puede mirar un milagro... más ver, ¿quién lo ve?..
Dios Reseph (le decían el LUMINOSO) los fenicios. Los israelitas le pronunciaban Elohim (Luz y Bet EL... la casa de la Luz). De ahí ALA. Fata Morgada... le decían los mediterráneos. Viracocha... los quichuas (Fuente de Luz Energía Concentrada) ... Ormuz... le decían los Persas y Medas. Inti los Incaicos. De distintos nombres y el mismo milagro.
Buenos Aires, 19 de Octubre de 1977.
Texto de la conferencia dictada por el profesor Bernardo Graiver con motivo de la inauguración de la exposición de pintura de Giti Neuman en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires el 19 de octubre de 1977.
GITI NEUMAN, PINTORA ECUATORIANA
Uno de los principales obstáculos para el conocimiento entre nuestros pueblos de la América Latina es la poco frecuente oportunidad que tenemos en nuestros respectivos países de ver la obra de artistas de nuestras naciones hermanas. Las dificultades primordialmente de tipo económico conspiran sin duda a que se produzca este fenómeno de poca comunicación.
Por ello cabe congratular al Museo de Arte Moderno de Buenos Aires por el hecho de abrir sus puertas a una exposición de 41 óleos sobre madera y 8 aguadas de la artista ecuatoriana Giti Neuman, congratulaciones que se hacen extensivas a la representación diplomática del Ecuador que posibilitó a/ público rioplatense familiarizarse con la obra de esta joven creadora. La plástica ecuatoriana cuenta con nombres ya ilustres como el de Oswaldo Guayazamín o la importante generación de plásticos que le suceden al estilo de Aníbal Villacís Enrique Tábara o Estuardo Maldonado.
EI arte de Giti Neuman entronca con estas fértiles corrientes visuales emparentándose con planteos de expresionismo colorista que traen al recuerdo la sensibilidad de un Valencia, quien trabajara durante años en la República Argentina Se trata de una sensibilidad que me atrevo a calificar de andina que de algún modo sutil sin duda, forma parte de un planteo cultural que abarca nombres como el del novelista Alfredo Pareja Díaz-Canseco o del eximio poeta Rubén Astudillo. No es fácil definir las claves de esta sensibilidad. Un particular sentido del espacio entendido como apetencia de las dimensiones heroicas que no por casualidad comparte planteos similares con el arte de los mexicanos.
Diríase que la presencia de los Andes actúa a título de desafío para acicatear a estos artistas a proyectarse con miras a subyugar la inmensidad de las moles que los rodean a través de una contrapartida de enfoques épicos que contrasta con el intimismo de otras tendencias del continente. Las pinturas de Giti Neuman responden a esas exigencias conceptuales. Sus pinturas aún cuando permitan hablar de un argumento visual que se desarrolla dentro del ámbito de sus cuadrángulos, no se detienen dentro de esos límites espaciales sino que por el contrario invaden a! espacio circundante, lo que les da esa característica propia del mural, que exige respeto a la arquitectura.
Tal enfoque dice bien de una tradición precolombina donde lo monumental se manifiesta y se prolonga en la tradición barroca del período hispánico.
No olvidemos que Quito es una de las capitales del barroco de mayor significación mundial.
Lo dicho presta apoyo de antecedente a las incursiones espaciales de Giti Neuman, lo que no agota por cierto el planteo de sus obras.
Expresionista en la libertad de sus deformaciones de la realidad que comparten con coherencia sus estallidos de color, se mueve el todo de su creatividad en un clima de atrevida belleza donde la fuerza juega un rol preponderante.
No es un arte para estómagos tímidos.
Con una figuración que no cae en lo ilustrativo hace desfilar sus "humanoides" o sus formas vegetales con la soltura de formas expansivas, a las que a veces recorta con una línea negra, que nos permite identificar perfiles de caballos o de peces, de plantas u otros elementos del paisaje.
Pese a esta soltura imaginera las obras de Giti Neuman se sostienen por el sentido idóneo del equilibrio formal así compositivo como colorístico.
En críticas que me han precedido se hace mención del elemento de vitalidad que encierra esta estética. (Carlos de la Torre Reyes O Benjamín Carrión).
Coincidió plenamente con esa calificación.
Considero que una de las características sobresalientes de esta pintora es el fuerte grado de energía vital que se desprende de su labor.
Entroncar con esas fuentes primordiales de la existencia es uno de los grandes desafíos que se presentan al espíritu humano. Por lo visto Giti Neuman viene logrando a través de las dificultades que suele oponer el mundo, mantener esa dosis de entusiasmo (presencia de Zeus dentro del propio ser) que da sello de autenticidad a esa difícil vocación y rara criatura que llamamos el artista.
Rafael Squirru
Buenos Aires, 1977
GITI NEUMAN
La pintura de Giti Neuman parece responder a un doble impulso. Hay en ella un brotar espontáneo, violento, que la vincula con un expresionismo que, diríamos, se inspira en un "art brut". Pero esa expresión, que surge avasalladora, se combina con una voluntad de equilibrio que la pone a salvo de los desbordes de la impetuosidad.
Sus temas se han ido desplazando a través del tiempo, sin dejar de entrelazarse. De una visión donde predomina el elemento más bien narrativo pasa a enfrentarse con el hombre y sus problemas. En el primer grupo de obras, la pintora trata de reflejar la inmensa riqueza de un paisaje americano, tocado de solemnidad, como sucede por ejemplo con sus montañas. En ellas, su temperamento exaltado consigue fuertes acentos telúricos que nos conmueven. También, incursiona por imágenes menos trascendentes, como cabezas de caballos, flores o figuras de suave tono poético. No hay aquí, en primera instancia, otra intención más que la de mostrar, por medio de una paleta siempre variada y de un dibujo sobrio, la repercusión que en su sensibilidad producen los asuntos cotidianos.
En el segundo grupo de obras, me inclinaría a reunir aquellas donde penetra en la vida profunda del hombre, y la saca a luz envuelta en el sortilegio de una materia palpable, suntuosa, que tiene algo de la piel resplandeciente del fuego vivo o del agua abismal. Más aún, es como si los cuatro elementos vinieran en su ayuda para plasmar la imagen humana en su íntima verdad, una verdad que se trasunta en un dualismo entre lo que aparece y lo que es, máscara o rostro secreto. Pero no todo es fibra y nervio agitados por la ansiedad. También asoman la figura dolorosa del mártir y al inquietante del humanoide, Presencias que aumentan el friso de posibilidades existenciales, abriendo perspectivas que nos hablan de ese deseo de la pintora de sobrepasar lo meramente visual y ponernos en contacto con problemas que la obseden.
Su exposición en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, a través de un nutrido conjunto que impresiona por su vivacidad y fuerza, deja entrever que Giti Neuman es dueña de una voluntad formal y de un empuje notables, que la ubican en la galería de los artistas de lenguaje apasionado pero al mismo tiempo claro y persuasivo.
Guilermo Whitelow
Director del Museo de Arte Moderno
de Buenos Aires
Textos del catálogo de la exposición Giti Neuman: pintora ecuatoriana.