exposición

Primer encuentro argentino-brasileño-uruguayo del tapiz

1 de julio - 24 de julio, 1977

Introducción:

En ciertas oportunidades, es necesario destacar los motivos que llevan a la concreción de una idea. Con relación a la muestra Primer Encuentro Argentino-Brasileño-Uruguayo del Tapiz, los antecedentes y propósitos similares de nuestra institución y los de la tapicería sudamericana fueron factores decisivos que orientaron la concreción de tal evento.
La Fundación Lorenzutti trabaja de continuo en la difusión de todas las expresiones del arte nacional, para alcanzar su reconocimiento local, primero, y su ubicación en el orden internacional, después.
Esta muestra, tal como lo hicieran otras de pintura. escultura, grabado, cerámica, etc., persigue iguales objetivos.
Por otra parte, en Argentina, Brasil y Uruguay, a partir de la década del 60, la tapicería se desarrolla en forma similar e intensa, generalmente partiendo de la pintura, tomando forma de manera simultánea, tanto desde el punto de vista plástico como desde el artesanal y dejando de lado los antecedentes anteriores.
Es así como surgen, en el tiempo y con gran esfuerzo, distintas generaciones y expresiones que hacen aportes trascendentes. Este trabajo, al principio personal. toma luego fuerza de conjunto y se producen corrientes nacionales muralistas, espaciales y ambientales- que, sin duda, se afirman con la concreción de grandes muestras. Se destacan: el Salón Municipal de Tapices (anualmente desde 1971) y el Panorama del Tapiz Argentino (1976), en nuestro país; la 1 Muestra Brasileña de Tapicería (1974) y la I Trienal de Tapicería Brasileña (1976), en el Brasil; el Primer Encuentro Nacional de Tapicería (1973) y Primer Encuentro Uruguayo-Brasileño (1975), en el Uruguay. Estas muestras fueron patrocinadas por entidades privadas y entes nacionales que, preocupados por las culturas nacional y americana, prestan su apoyo para el desarrollo de este nuevo enfoque que presenta una faceta artístico-artesanal, coincidente, a su vez, con la realidad del mundo actual.
Complementando todo esto a nivel regional y como un paso para la integración total, a nivel latinoameri- cano, presentamos, ahora, este Primer Encuentro Argentino-Brasileño-Uruguayo del Tapiz con la inclusión de diez artistas por nación con una obra cada uno, es decir, que pueden apreciarse un total de 30 tapices.
A partir de este momento, las expectativas anunciadas quedan en manos de las instituciones ya que, personalmente, cada artista tendrá la oportunidad de valorar y valorarse.
Proponemos, entonces, que esta instancia sea concretada, en un paso inmediato, con la creación de un Centro Latinoamericano de Tapicería, complementado con un Centro Argentino y otro Uruguayo dado que, en Brasil, ya existe, desde el año pasado, uno con vida propia y gran suceso.
Resta, ahora, agradecer a los artistas participantes -por el esfuerzo realizado; a los maestros Norberto Nicola y Ernesto Aroztegui; al Taller Sur de Tapices; al Centro Brasileño de Tapicería, y a la Asociación Cristiana de Jóvenes del Uruguay; a la Embajada del Brasil en la Argentina; a la Secretaría de Estado de Cultura de la Nación; al personal y dirección del Museo de Artes Visuales; a la Dirección Nacional de Aduanas; a los medios de difusión y, en definitiva, a todos aquellos que han colaborado, desinteresadamente, para concretar esta iniciativa.

Eduardo Lorenzutti, Buenos Aires, junio de 1977, secretario de la Fundación Lorenzutti


Palabras para una exposición

Participar en una muestra internacional sudamericana, la segunda, junto a dos de los más poderosos miso para la tri suave y un serio compro-
Cuando otras formas artísticas muestran indicios de cierta fatiga en el tapiz, viejo arte oriental, que renace en Occidente en las postrimerías de la primera mitad del Siglo XX con muy novedosas formulaciones estéticas y pretexta otro nexo cultural entre tres pueblos hermanos, significando una nueva apertura en las relaciones artístico-culturales de América.
Esta muestra constata la realidad que Argentina, Brasil y Uruguay son los únicos países en Latinoamérica en los que el arte de la tapicería tiene un desarrollo de cierta importancia a nivel de número de participantes, producción y confrontamientos colectivos.
En ellos también hay (existe) coincidencia temporal respecto al surgimiento de las técnicas textiles al servicio de las artes plásticas y concomitantemente el mismo retraso en relación a países europeos pioneros.
Si tuviéramos que señalar en líneas muy generales las características de la tapicería y los tapiceros del Uruguay diríamos que en la primera se manifiesta una predominancia del planismo, de la figuración y de la técnica del alto liso y en los segundos una afluencia cada vez mayor de gente joven, sin expe- riencias en otras disciplinas artísticas, y sin formación plástica previa que buscan en el tapiz un medio para encauzar sus aspiraciones de creación artística y una posibilidad de solución económica, hecho que explicaría en cierta forma las características de las primeras.
En nombre del movimiento tapicístico de nuestro país nos es muy grato agradecer a la Fundación Lorenzutti la organización de este encuentro internacional que sin lugar a dudas, redundará en beneficio de los vínculos de amistad que nos unen y de las posibilidades de elevar el nivel del arte del tapiz en América.

Ernesto Aroztegui, Montevideo, junio de 1977.


El resurgimiento de la tapicería brasileña en los últimos años, principalmente de 1970 en adelante, es un hecho sensible a primera vista. Su proceso de conquista de la madurez constituye justamente uno de los fenómenos más típicos de la expansión de la escena artística brasileña contemporánea, enriqueciéndola con la seguridad del trabajo en nuevas técnicas y con la sustancia regeneradora de nuevas iniciativas.

Para dar veracidad a esta afirmación basta comparar la cantidad de muestras y manifestaciones que se volcaron, exclusivamente o no, en el período mencionado, al campo de la tapicería aquí imaginada y producida. Entre las exposiciones, las más importantes fueron, sin duda, la I Muestra Brasileña de Tapicería, que reunió piezas de casi 70 artistas de diferentes ciudades del Brasil, en el Museo de Arte Brasileño de la Fundación Armando Alvarez Penteado, en San Pablo, y la I Trienal de Tapicería Brasileña, con casi el mismo número de participantes, exhibida en el Museo de Arte Moderno de la capital paulista. De la primera, realizada en octubre de 1974, hasta la segunda, exactamente dos años después, el saldo cualitativo fue indiscutible, definiéndose de una vez por todas las principales líneas de fuerza, actuantes hoy, en el sector.
Sin embargo, de mayor alcance que el dato estadístico, son hechos como la creación, a comienzos de 1976, del Centro Brasileño de Tapicería Contemporánea, que agrupa a tapiceros de todas partes del país desde su sede en San Pablo. La presente muestra, al mismo tiempo que resulta de un persistente perfeccionamiento de la tapicería del Brasil, puede tomarse como el primer síntoma de ampliación de madurez alcanzada, ahora rumbo a la competición con la producción extranjera.
Evidentemente, no todas las corrientes cruzadas de la tapicería brasileña contemporánea están representadas en los puntos de vista y en la práctica de los artistas integrantes de esta exposición. Pero ellos resumen de manera eficaz y táctica lo que de mejor se puede encontrar actualmente en el sector, entre nosotros, indicando también el grado de vitalidad y de madurez que la tapicería alcanzó en este país, en tiempos recientes. Confrontarla ahora con otros ejemplos de la tapicería sudamericana puede servir para un reconocimiento más amplio de la situación actual y para la visualización de lazos y distinciones siempre muy prolíficos sometidos al ojo analítico.

Roberto Pontual, Río de Janeiro, junio de 1977.

Textos del catálogo de la exposición Primer encuentro argentino-brasileño-uruguayo del tapiz.
collective access / bibliohack