La Síntesis Expresionista de Alberto Zienkiewicz
Existe una trayectoria argentina en la línea del mejor expresionismo europeo, a la que diversos artistas añaden y unen unos rasgos muy característicos, desde los cuales se inserta una manera de hacer que se peculiariza proporcionando a América una de las mejores páginas de su historia pictórica.
Se trata de un expresionismo realizado con una gran economía de medios, buscando más Ios acentos líricos que los perfiles trágicos, aun cuando tampoco estos últimos se rehuyan; en él el retrato, la composición y el paisaje adquieren, a veces, una dimensión poética de las más destacadas en el ámbito de la pintura universal, la pincelada se convierte en un camino hacia el sueño, en una búsqueda de la ilusión y el despliegue alado del color es igualmente arrogante en el reducido cuadro de caballete que en el gran mural.
Es en esta trayectoria en donde tenemos que insertar la obra del pintor Alberto Zienkiewicz. A lo largo de su obra las sombras de su infancia, los viejos íconos de capillas olvidadas, vuelven convertidas en modernas imágenes llenas de piedad y cargadas de un profundo sentido humanista.
Toda su pintura es una experimentación, canalizada al menos por cinco derroteros: desde la afirmación del color a partir del tratamiento de la forma en la búsqueda de una composición distinta, en la integración de una decisión poética y, por último, en la ordenación del espacio que tanto en el paisaje como en la naturaleza muerta y en el motivo floral es un elemento fundamental del total sistema iconológico que el artista despliega.
Como otros artistas de origen europeo que se han desarrollado estéticamente en la Argentina, Zienkiewicz representa una mano tendida entre dos mundos, un intento de realizar el presente sin rechazar los materiales del pasado, un esfuerzo por crear y vivir pintura de nuestro tiempo.
RAUL CHAVARRI
Madrid, 1976.
Texto del catálogo de la exposición Alberto Zienkiewicz.