exposición

Hojas de hierba de Walt Whitman con pinturas de Helio Casal

2 de julio - 25 de julio, 1975

UN POETA Y UN PINTOR

Llamado a ilustrar la obra poética de Walt Whitman, Helio Casal ha ido, empero, más allá: dotado de auténtico poder creador, lo que hace, justamente, y a partir de los textos del poeta, es recrear visualmente esa obra, ofreciéndola en una segunda lectura -la de las imágenes- tan rica, seductora y plena como la primera. No son éstos ni el lugar ni la ocasión para entrar a analizar, siquiera someramente, la producción de quien muchos consideran como uno de los grandes y genuinos padres de buena parte de la poesía del presente siglo; sí, en cambio, para señalar algunos de los rasgos de la obra de Helio Casal, que ofrece su propia visión, poeta él mismo, de lo antes forjado por otro poeta. Capta, en hondura, el contenido inconsciente de sus escritos, y lo transmite a través de un lenguaje surrealista de a momentos, esto es, inscripto en la más pura raigambre onírica, y ampliamente vital, impetuoso, dinámico en otros. Como símbolo que se advierte en varias de sus composiciones, Casal recurre a una o varias mariposas el vuelo, frágil pero empeñoso y sin desmayos, ya sea el de la fantasía como el de la imaginación- cuyas alas, desgarradas o agujereadas, hablan del tenaz y constante enfrentamiento con la realidad, a la que sin embargo no se entregan. Esto mismo, casi está de más decirlo, lo expresan, con significativa reiteración, los poemas de Whitman: una titánica, nunca agotada lucha del instinto poético contra la dura y muchas veces cruel realidad que lo circunda, y cuya victoria ha concluido por darle, irreversible y certero, el tiempo. Las visiones de Whitman, al pasar por el tamiz o la alquimia de las visiones de Casal, cobran entonces inusitada fuerza, se expanden vívidamente en el color, encuentran la definición, casi siempre impregnada de ternura, de las formas, vibran desde la escondida cuerda de lo elegiaco hasta la plenitud de lo más genuinamente vital, recorriendo escalas, matices, sonoridades y hasta ecos: se trata, en una palabra, de poesía, tan válida y auténtica como la que le ha dado origen. Con lo cual viene a comprobarse, una vez más, que la división entre las distintas artes es sólo una convención debida a la diversidad de sus lenguajes, de sus recursos propios de expresión. Porque en el fondo, escrita, oral o visual, la poesía es una sola. Magnífica flor o doblegante corona, grito visceral o melodía apenas susurrada o sugerida, ambos, Whitman en su tiempo, Casal en el nuestro, lo saben y, todavía más, saben cómo decirlo. De allí la correspondencia tan estrecha entre ambos, de allí la identificación del pintor con el escritor, en un proceso de empatía tan misterioso de esclarecer como pródigo en sus implicancias. De allí también, de ahora en más, que sea legítimo y lógico hablar del "Whitman de Casal", quizás, entre otras razones, porque el pintor ha sido siempre, en un juego sutil e inverso, patrimonio indiscutido e indisputado del poeta, y no pueda ni deba, ya, separárselos.

CÉSAR MAGRINI
1976


Texto de catálogo de la exposición Hojas de hierba de Walt Whitman con pinturas de Helio Casal.
 
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