exposición

D'Avola: óleos - acrílicos 1974-75

21 de noviembre - 7 de diciembre, 1975

Estamos ante la obra de una artista que después de pasar por una pintura de agitados ritmos -una suerte de expresionismo abstracto- un buen día logra transformarse por el encuentro de una rara visión, y decimos rara porque no es una visión meramente óptica, estética, no, ella está íntimamente relacionada con su vida.
De pronto le llegan desde su mundo interior imágenes y colores serenamente concentrados y también formas con geométrica limpidez, y en esas formas afloran intensos cielos de azul profundos, verdes y violetas, y todo eso contrastado con ocres de la tierra. Es una unión de cielo y tierra.
Sin embargo sus formas encierran algo más, mucho más que esa alegoría que recién destacamos, esto: sus formas nos transmiten con esa cálida delicadeza del que se confiesa de alma un sentido entrañable de concepción, quiero decir, donde las formas curvas se conciertan armoniosamente anunciadora de un nacimiento, de un humano y artístico nacimiento. Es especialmente en estos grandes cuadros de María D'Avola donde encontramos, aparte de los valores plásticos ya mencionados, un decir trascendente que nos emociona vale decir, vemos sentimos a la par la presencia de un verbo plástico.

Ernesto B. Rodríguez - 1975
de la Academia Nacional de Bellas Artes

Texto del catálogo de la exposición D'Avola: óleos - acrílicos 1974-75.
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