exposición

Tercer Salón Premio: Artistas con Acrílicopaolini

1 de agosto - 20 de agosto, 1972

Prefacio del catálogo de la exposición

Elogio del acrílico

Es cierto que un mundo nuevo de formas admite una dimensión diferente cuando el material en el que se apoya, ofrece esa tal adecuación al ambiente en que se vive. Las experiencias actuales pueden vitalizar este material con el sentido de volumen, a la manera de una forma trabajada, según los tradicionales principios escultóricos. Pero aparecen nuevas maneras: el doblado, el torneado, una infinita aplicación de texturas, planos de espesores ilimitados, colores, transparencias y opacidades distintas, combinaciones táctiles, efectos lúdicos, solidificación de objetos con el mismo material, todo ello dentro de un gran margen de posibilidades e integración ambiental. Estas aplicaciones tuvieron, en manos de artistas, resultados admirables en los Estados Unidos de Norteamérica, Japón, Italia, Francia, Alemania, por citar algunos de los países más receptivos a estos materiales. El acrílico llegó a considerarse como un producto estético en sí, tanto como el destinatario de una idea en transformación. En la Expo 70 de Osaka, el pabellón francés mostraba largos corredores de comunicación construidos en acrílico pero, mediante e! sistema de coladas, se habían introducido todo tipo de objetos, incluso en el piso y el techo, permitiendo, con el complemento lumínico, una marcha a través de un tubo que suspendía los elementos integrados a la estructura. Diseñadores especiales dibujaron los parasoles, las estructuras modulares transparentes, los enormes pabellones, y se incluyeron numerosas esculturas, paneles, murales, objetos estéticos realizados con este material. Otro tanto sucede en numerosas ciudades de Norteamérica. El concepto de los grandes espacios, divididos funcionalmente, o con paneles movibles y translúcidos, la entrada casi total de luz particularmente las torres de acero y vidrio, con el agregado de ladrillos transparentes de un lado, el mismo hecho de la desaparición del cuadro del caballete, posibilitó la aplicación de nuevos elementos estéticos, funcionales, de esculturas u objetos aplicables a la ambientación, murales, continuidad de pilares, pisos, cerramientos, techos, realizados exclusivamente en acrílico. Con lo que se acentúa la admisión de materiales que fueron considerados como fríos, cuando en rigor son sensibles, cálidos. Naturalmente, en ello cuenta bastante el grado de aceptación y la posibilidad de cambio del mismo espectador. La resistencia es mayor cuando su apego sentimental no reconoce los diferentes alcances de un planteo distinto. Apego mucho más acentuado en nuestro país, tan virtualmente afectó a desestimar el cambio, o a aceptar nuevas experiencias sin por ello introducirlas en su propia vida.

En 1970 comenzamos a realizar esta experiencia con artistas, a nivel coherente, en el Museo de Arte Moderno. De la primer muestra, con una visible preocupación por dar cabida al objeto artístico o al diseño funcional llegamos, en 1971, a seleccionar un núcleo de artistas que presentaron obras dispares, muchas de ellas trabajando el material con visible conocimiento de sus posibilidades y otros, como soporte al planteo primordialmente plástico. Este tercer salón ofrece algunas variantes: a) el premio principal será ofrecido al Museo de Arte Moderno; b) la escultura de Enio lommi será donada al mismo museo por el autor y la firma patrocinante; c) a los concurrentes que trabajan el acrílico según la breve tradición de este material, se agregan varios escultores de vanguardia y artistas que realizan experiencias. Esta muestra concede la admisión de las múltiples facultades del acrílico. Aún nos espera bastante. Lo suficiente como para extraer más exhaustivamente todo el caudal de belleza con que el acrílico puede erigirse en torno nuestro. La inventiva, la capacidad de creación de los artistas, las posibilidades del medio, podrán ponerse a prueba.

—Osvaldo Svanascini
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