exposición

Antonio Seguí: pasteles, dibujos y grabados

1972

Texto del catálogo de la exposición

El tiempo transcurrido desde que no se ven obras de Seguí, radicado hace unos años en Francia, estimula el vivo deseo de acercarnos a su mundo creador. Por ahora, sólo podemos hacerlo a través de esta serie de pasteles, dibujos y grabados. Pero ni para él, ni para nosotros, constituyen un género menor. El artista se ha ido perfeccionando en este aspecto, ayudado por el clima propicio que, especialmente a la obra grabada y a su difusión, brinda el europeo. Las tres técnicas que abarca esta muestra reflejan parte de sus experiencias, hasta 1971. Por su intermedio, reconocemos la gracia punzante, a veces hasta cruel y macabra, que en otro período se complacía en recreaciones de goyesca atmósfera. Hoy el planteo es menos estilizado, más directo. Su imaginación tuvo oportunidad de echar por la borda recursos premeditados. Su mirada recorta, con crítico enfoque, situaciones y relaciones a través de las cuales el oficio de vivir esgrime valores en pugna. Todo esto lo ofrece Seguí como si lo recobrara de un sueño. Pero es una afiebrada vigilia la que estremece sus trabajos, desde los que tratan el hundimiento del "Titanic" hasta las tiras que podríamos llamar "anticómicas". Dibujante notable, analiza con intensidad los temas, a pesar de un aparente "dejarse ir" por la corriente narrativa. De ahí que la narración visual que nos propone posea una fuerza extraña, y haga resonar, dentro y. fuera de nosotros, encontradas pasiones.

Guillermo Whitelow
Director del Museo de Arte Moderno
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