exposición

Luis Seoane

13 de abril - 2 de mayo, 1971

LOS GRABADOS DE SEOANE

La exposición retrospectiva de grabados de Luis Seoane era necesaria. Con el correr del tiempo se ha ido acentuando el deseo de reunir la mayor cantidad posible de obras suyas de este tipo. Hoy, referirse a Seoane solamente como pintor, sería formular un juicio incompleto. Con tanta regularidad y con tanto entusiasmo cultiva el grabado que a veces algunos de sus óleos semejan contagiarse del trazo, del nerviosismo que recorre la entraña de la madera tallada, que inerva la plancha de metal, que taracea el linóleo. Seoane siente el recatado placer del obrero al ponerse en contacto con los materiales, al desbastar, al rasguñar, al calcar, al probar con la yema de los dedos la tinta sobre el papel esponjosa a veces. a veces tenue, a veces humilde como el de envolver. Y esto de convertirse en un obrero del papel, de la piedra o la madera, de la gubia, de los pigmentos, llena a Seoane de gozo, por lo que tiene de pintor, y por lo que tiene de escritor. Y por lo que tiene de imaginero, de retablos por donde desfilan en procesión alucinante Ofelia en Elsinor y don Miguel de Unamuno, la Bruja del Páramo y Kafka.

¡Qué buena y sana fantasía la suya, peregrina de las célebres rutas encantadas de antaño y de ahora, de los cuatro elementos cósmicos, del corazón humano! ¡Y qué fiel le acompaña el poeta que lleva adentro!, ya se encuentre entre las nieblas de Santiago de Compostela, ya ante el pelaje color de león del Río de la Plata, sitios donde es siempre posible rendir "homenaje a un pájaro"

Tal lo que hace a su rica y fértil ascendencia de imaginero. Porque en lo que a técnicas se refiere... aquí están sus doscientos trabajos (que podrían haber sido trescientos, de haber cabido en las salas) para que los expertos se pronuncien, comparen, observen, con el detenimiento de quien paladea una fórmula felizmente lograda.

El vasto conjunto que en esta ocasión el Museo de Arte Moderno ha seleccionado con el artista, permite valorar la coherencia profunda y la riqueza inventiva que aureola la tarea de los grandes maestros. También, y no menos, la vigencia de una propuesta básica: la de una viva y descarnada enumeración de la realidad que para Seoane consiste ante todo en la del hombre. La del hombre que cae y se levanta en medio de sus luchas, sueños y nostalgias, y a quien él acompaña de cerca con la pasión de su tarea generosa. Por eso creo que era necesaria esta muestra retrospectiva de su obra grabada.

GUILLERMO WHITELOW
Director del Museo de Arte Moderno
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