exposición

Objetos útiles e inútiles con Acrílicopaolini

9 de noviembre – 9 de diciembre, 1970

Texto del catálogo de la exposición Objetos útiles e inútiles con Acrílicopaolini, Museo de Arte Moderno, 1970

En el manifiesto de la Bauhaus, fechado en 1919, Walter Gropius concluía: "Formemos, pues, un nuevo gremio de artesanos sin la arrogancia clacista que pretendía levantar un presuntuoso muro entre artistas y artesanos. Deseemos, inventemos, creemos en común la nueva construcción del futuro, que lo será todo en una estructura única: arquitectura y escultura y pintura, que, de millones de manos artesanas, se alzará un día hacia el cielo como el símbolo cristalino de una nueva fe venidera".

A partir del estudio de los nuevos materiales fabricados y luego empleados en el mundo cotidiano, el concepto del creador de formas debió sostenerse a través de su propia vigencia el mundo que servía y que le servía - en el centro de una era industrial y tecnológica. Así, primero, la aceptación de un "integrarse a la vida", así el apoyo sociológico que iría a cambiar los antiguos planteos, ya que habría que estudiar la relación entre los seres y su condición frente a los hechos a lo largo del mapa, así la determinación de comunicarse en mitad de una sociedad de consumo, de mutación y cambio acelerados, en donde el concepto de artista o creador se ha desprendido de las limitaciones de la pura singularidad.

La buena forma, el diseño que conforma o integra, se transforma en la aplicación de un principio que unifica aquello que alguien definió como el arte de equilibrar los elementos estéticos, acentuando la vitalidad de su tiempo. Las experiencias se extienden desde la pieza única hasta el objeto seriado, el múltiple y la producción masiva. Los artistas comienzan a frecuentar fábricas, se estudian los materiales con el propósito de descubrir su aplicación y su desarrollo, se crea un interés por la nueva forma entre obreros e industriales, aumenta el número de diseñadores y artesanos. Tiende a eliminarse el principio caduco de la competencia entre el industrial y el artista o el creador de formas.

En mitad de este desconcierto del arte, de este aparente naufragio, de las retahílas sobre la falta de salida-paradójicamente nunca se estuvo más cerca de la vida-, la aplicación de las formas vivas al tránsito cotidiano, al interior de la "máquina de habitar", constituye, en cambio, un he- cho de positiva integración.

Esta muestra de objetos útiles e inútiles - obviamente funcionales o no-, es el comienzo de una serie de investigaciones y probabilidades en nuestro medio, con un material tan reciente y tan atractivo como el acrílico. A ella han sido invitados artistas, diseñadores y casas especializadas. Resultados aparte, interesa este primer confrontamiento, de manera orgánica, para un mismo material, con el fin de ahondar mucho más en sus múltiples posibilidades.

Osvaldo Svanascini
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