exposición

del Prete

16 de julio, 1965

"Intérprete de su tiempo", lugar común que clasifica vagamente a los artistas intrépidos, puede aplicarse a Del Prete siempre que se entienda por "su tiempo" un presente continuo, anverso de su inagotable curiosidad.
Del Prete hurga tan febrilmente en 1965 como lo hacía en 1920. Por ello unifica su producción con un carácter de subjetiva actualidad.
"Ahora es así", podría decir Del Prete retomando un cuadro suyo de antes y poniéndolo al día con tres pinceladas. No le importan tanto sus épocas sucesivas como respaldo de lo que hace actualmente sino más bien como testimonio de una invariable juventud. Siempre se divirtió con la pintura. Jugó a romper las convenciones, a contradecir a los monstruos sagrados, a comentar con leve ironía los inventos plásticos de su siglo (es decir, de su minuto de cada día en el taller).
Pintó sin preocuparse por las ventas, los premios ni las críticas. Sabe que su obra tiene altibajos, pero únicamente ve los "altis".
-Digame Del Prete, este cuadro azul es mejor que el negro ¿no cree usted? -En efecto.
-Entonces el negro es peor.
-Ah... no, eso nunca. El negro también es mejor.
Y, en realidad, todos son mejores. Lo mejor de ese instante preciso en que nacieron. Lo mejor de ese presente vivo de Del Prete, pintor desmesuradamente honesto consigo mismo, que no puede firmar una obra sino cuando responde a lo que él siente hoy.

HUGO PARPAGNOLI
Director del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires


Prefacio del catálogo de la exposición del Prete.
collective access / bibliohack